Los trastornos del neurodesarrollo conforman un grupo de afecciones que aparecen en el desarrollo temprano del ser humano. Tanto las manifestaciones como la gravedad de dichos trastornos presentan una gran heterogeneidad, mostrando desde limitaciones muy específicas en una determinada área (p. ej., control de la función ejecutiva) hasta limitaciones generalizadas (p. ej., capacidad intelectual). Algunos de los trastornos más frecuentes se describen seguidamente.

Trastornos del desarrollo intelectual

Los trastornos del desarrollo intelectual se caracterizan por presentar una capacidad limitada de razonar y entender la información compleja. Esto repercute sobre cualquier tipo de aprendizaje y limita las capacidades en la realización de actividades de la vida diaria. En los trastornos del desarrollo intelectual se presentan ciertas particularidades:

    • Aspectos conductuales. La falta de habilidades para la comunicación puede llevar a presentar conductas agresivas y perturbadoras, independientemente del nivel de gravedad y de la edad.
  • Aspectos cognitivos. Se han detectado dificultades significativas en otras áreas cognitivas específicas, como la atención, la memoria, la función ejecutiva y el lenguaje.
  • Aspectos emocionales. Entre el 3 y el 22% de las personas con este trastorno presentan ansiedad. El riesgo de presentar depresión es mayor si se presentan de forma comórbida otros trastornos, como parálisis cerebral, trastorno del espectro autista (TEA) o epilepsia

 

Trastornos de la comunicación

El trastorno del lenguaje se caracteriza por presentar déficits en el desarrollo y uso del lenguaje debido a deficiencias de la comprensión o la producción del vocabulario, la gramática, la estructura de las frases y el discurso. En el trastorno del lenguaje se presentan ciertas particularidades:

  • Aspectos conductuales. Entre el 32,7 y el 42,8% de los menores que presentan este trastorno también pueden presentar dificultades conductuales (como problemas exteriorizados) y atencionales a nivel clínico.
  • Aspectos cognitivos. El vocabulario es más limitado y menos variado de lo esperado; las frases son más cortas y menos complejas; y presentan errores gramaticales.
  • Aspectos emocionales. Aparecen con mayor probabilidad dificultades emocionales, como ansiedad o desregulación emocional, pudiendo hacerles más vulnerables a la victimización.

 

Trastorno de la fluidez de inicio en la infancia

El trastorno de la fluidez o tartamudeo supone una alteración de la fluidez y de la organización temporal del habla que no se correspondería con la edad de la persona. La transcendencia de la alteración varía en función de la situación. Así, las alteraciones serán más graves cuando el menor está sujeto a algún tipo de presión (como hablar en público) y serán menores o desaparecerán durante la lectura oral, cantar o al hablar con objetos inanimados o mascotas. En el trastorno de la fluidez se presentan ciertas particularidades.

  • Aspectos conductuales. Parece que los niños y adolescentes con este trastorno presentan de forma significativa problemas de conducta agresiva y el incumplimiento de normas que los que no presentan el trastorno.
  • Aspectos cognitivos. Los menores con este trastorno parece que presentan más dificultades en tareas que implican flexibilidad atencional y cognitiva, así como en la regulación de su atención (sostenida y selectiva).
  • Aspectos emocionales. Se experimentan consecuencias sociales negativas, mostrando una actitud negativa hacia la comunicación y mayor riesgo de presentar ansiedad (Smith et al., 2014). Además, también se han registrado puntuaciones elevadas de reactividad emocional, depresión y dificultades atencionales.

 

Trastorno de la comunicación social (pragmático)

El trastorno de la comunicación social se caracteriza por presentar dificultades primarias en el componente pragmático del lenguaje; es decir, en las habilidades de comunicación tanto verbal como no verbal que ocasionan un deterioro a nivel social. Este trastorno no está exento de un gran debate sobre su propia entidad independiente del trastorno del espectro autista (TEA). De hecho, parece que este trastorno podría situarse en uno de los límites del TEA, incluyendo a aquellas personas que, aun presentando sintomatología compatible, no es lo suficientemente grave como para recibir el diagnóstico pero que, sin embargo, necesitan apoyo a nivel pragmático. En el trastorno de la comunicación social se presentan ciertas particularidades.

  • Aspectos conductuales. Los déficits socio-pragmáticos están relacionados con problemas de conducta, como hiperactividad y una falta de conducta prosocial.
  • Aspectos cognitivos. Las habilidades pragmáticas ejercen un impacto sobre el éxito escolar y podrían mediar el éxito en lectura, matemáticas y en el desarrollo de habilidades de autorregulación.
  • Aspectos emocionales y fisiológicos. Los menores con déficits sociopragmáticos pueden presentar problemas socioemocionales, incluyendo niveles más altos de estrés percibido.

 

Trastornos del espectro autista

El trastorno del espectro autista (TEA) se caracteriza por presentar dificultades persistentes de la comunicación social recíproca y la interacción social, y los patrones de conducta, intereses o actividades restrictivos y repetitivos. Las manifestaciones de este trastorno variarán en función de la gravedad del mismo, mostrando un amplio espectro en todos sus ejes. En la actualidad, el TEA engloba a los trastornos identificados previamente bajo la nomenclatura de autismo de la primera infancia, autismo infantil, autismo de Kanner, autismo de alto funcionamiento, autismo atípico, trastorno generalizado del desarrollo no especificado, trastorno desintegrativo infantil y Síndrome de Asperger.Algunos de los síntomas del TEA son:

  • Deficiencias persistentes en la comunicación social y en la interacción social en diversos contextos.
  • Patrones restrictivos y repetitivos de comportamiento, intereses o actividades.
  • Los síntomas están presentes en las primeras fases del desarrollo, aunque pueden estar enmascarados o no manifestarse totalmente hasta que la demanda social supera las capacidades

 

Trastornos por déficit de atención/Hiperactividad

El trastorno por déficit de atención/hiperactividad (TDAH) se caracteriza por presentar dificultades persistentes de inatención y/o hiperactividad-impulsividad y debe estar presente antes de los 12 años. Las manifestaciones de este trastorno variarán en función de la situación, llegando a desaparecer cuando se reciben recompensas, se está en una situación nueva o se tiene una estimulación externa constante (p. ej., pantallas electrónicas).

Garrido, D. (2024). Trastornos del neurodesarrollo. En En V. E. Caballo, I. C. Salazar y J. A. Carrobles (dirs.), Manual de psicopatología y trastornos psicológicos (pp. 847-877). Madrid: Pirámide.